¡Socorro! ¿Dónde llevo a los niños estas vacaciones?

¡Ah, viajar con niños! ¡Qué maravilla! Ellos hacen que cualquier viaje se vuelva mucho más divertido, que se convierta (casi, casi) en una aventura. Desde los viajes en coche entonando canciones de las películas de Disney a voz en cuello al descubrimiento de formas en las nubes y la transformación de los rincones más insospechados en escondites de dragones, los niños hacen de lo inesperado una posibilidad.

¿Dónde podemos llevarles, pues, este año para que sigan disfrutando de su imaginación y descubriendo cosas nuevas?

Mamis y papis, hoy os hablaré de cuatro localidades españolas donde toda la familia podrá disfrutar de unas vacaciones impresionantes, tanto ahora en las fiestas de Semana Santa como en verano o cuando queráis 😉

 

Tenerife

Frente a la costa africana os espera la preciosa isla volcánica de Tenerife, hogar del tercer volcán más alto del mundo, el Teide. Aunque subir a la cima puede que sea un poco arriesgado con niños (4.000 metros no son moco de pavo) la isla ofrece una enormidad de posibilidades para ellos. Por ejemplo, pasar el día en la playa, lo cual no es una propuesta muy sorprendente, ya lo sé, pero ¿cómo evitarlo en un lugar que se encuentra absolutamente rodeado de agua y en el que las temperaturas se mantienen entre los 18 y los 24 º todo el año? Te recomiendo la playa de Las Teresitas, ideal para los niños ya que un rompeolas protege la costa de los embates del mar.

Si buscáis emociones más fuertes, ¿por qué no deslizaros por los chulísimos toboganes del parque acuático Siam Park? Se trata del mayor de Europa y su piscina de olas es impresionante. Otra buena opción es visitar el Loro Park, un zoo en el que se combina la exhibición de los animales con su recuperación; es conocido como el mejor zoo de Europa y dicen que la zona del hábitat antártico, con su piscina de pingüinos, es impresionante.

Por último, si os habéis quedado con ganas de campo y montaña, el Parque Rural de Anaga (Reserva de la Biosfera) te deslumbrará con su aspecto prehistórico y su flora y fauna endémicas.

 

Benasque

En el corazón del Pirineo Aragonés se encuentra el hermoso valle de Benasque, un destino natural que esconde mil y una maravillas naturales de las que podrá disfrutar toda la familia. Se trata de uno de los paisajes más hermosos de la geografía española, afirmación que no me discutirás en el momento que pasees con tus pequeños por los bosques encantados y las altas cumbres pirenaicas. Una de las rutas imperdibles de esta zona es la Ruta del Foreu de Aigualluts. Se trata de una ruta cuesta arriba, por lo que es imprescindible tomárselo con calma, disfrutando del entorno y parando a menudo para observar y descansar, ya que para los niños puede ser algo cansado (¡qué bien dormirán al caer la noche!), pero les encantará encontrarse en un lugar tan mágico, tan alto, con unas vistas impresionantes.

Pero no solo de andar se trata cuando vamos al Pirineo. Podéis divertiros navegando en una barca o una piragua en alguno de los embalses, lo cual siempre es una buena alternativa en los días de mucho, mucho calor. Un paseo a caballo es otra de las geniales maneras de conocer el valle, ya que son muchísimos los caminos de herradura tradicionales. ¡Ah! No puedes dejar de subir a la estación de esquí de Cerler, sea verano o invierno, y montar en el teléferico y deslizarte colina abajo en la nieve o disfrutar de los columpios si hace más calor. El paisaje es impresionante.

 

La Rioja

¡No solo por el vino es famosa La Rioja! El pueblo de Enciso, a 72 kilómetros de Logroño, es famoso por sus yacimientos paleontológicos: en este término municipal se han catalogado 1.400 huellas de dinosaurios y se han descubierto, además, fósiles de pequeños animales, como moluscos. El Yacimiento de Valdecillo destaca por las esculturas de dinosaurios a tamaño real que ayudan a los visitantes a integrarse en el entorno prehistórico y a comprender las conclusiones que los científicos han ido elaborando a partir de las huellas encontradas. En la misma localidad se encuentra el parque de paleoaventura El Barranco Perdido, donde toda la familia puede divertirse en las piscinas, los circuitos de aventura, el rocódromo, los toboganes o el museo cretácico en 3D inspirados en los yacimientos de Enciso y, por supuesto, en el mundo de los dinosaurios. Y si todavía te quedan más ganas de ver lagartos gigantes, puedes visitar también el centro de interpretación IGEA, un referente para el estudio, la divulgación y la investigación de la geología y paleontología riojana.

Si llega el momento en el que tanto Baryonyx e Iguanodón empieza a cansarte, siempre puedes llevar a tus niños a visitar alguno de los fantásticos castillos que se encuentran por toda la provincia riojana, cuyos campos se cubren de la preciosa vid y cuyos pueblos poseen aún el encanto medieval del norte que les hará sentirse en un cuento de hadas.

 

Valencia

La cálida Valencia es una magnífica elección para las vacaciones con los pequeños. Por ejemplo, podéis comenzar con un paseo por La Albufera, Parque Natural y uno de los lagos más grandes de Europa en el que podréis avistar muchísimas aves desde la barca tradicional en la que paseáis. De vuelta en la ciudad, no dejaréis de disfrutar de la naturaleza si os acercáis a pasar el día en Bioparc, un proyecto conservacionista, educativo y sostenible en el que los niños disfrutarán como locos en este safari urbano, en el que descubrirán más de ochocientos animales de ciento dieciséis especies de diferentes ecosistemas africanos, a una distancia increíblemente corta.

Valencia es más conocida, sin embargo, por su Ciudad de las Ciencias y l’Ocèanographic. Este último es una delicia de parque, el acuario más grande de Europa en el que se hayan representados los ecosistemas submarinos más importantes del planeta, con unas quinientas especies animales y vegetales. Una pasada. A su lado en el mismo recinto, el Museo de las Ciencias llamará la atención de tus pequeños con su lema PROHIBIDO NO TOCAR. Y si te queda tiempo, puedes ir de paseo por los múltiples parques y jardines de la ciudad y vivir una aventura en el Parque Gulliver o, por supuesto, pasar unos días en las geniales playas valencianas.

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